miércoles, 17 de febrero de 2016

Contexto Historico Particular del Pasaje



En el mundo judío, el primer sábado después de que un niño cumpliera los doce años, su padre, tutor o ayo, le llevaba a la sinagoga, donde llegaba a ser un hijo de la Ley. El padre pronunciaba allí una bendición y el niño hacía una oración en la que declaraba su responsabilidad por sus acciones. Había una clara línea divisoria en la vida de un joven; como de la noche a la mañana se hacía un hombre.

En Grecia, un niño estaba al cuidado de su padre, tutor o ayo desde los siete hasta los dieciocho años. Entonces llegaba a ser lo que se llamaba un efebo, que se podría traducir por joven, y estaba dos años bajo la supervisión del estado. También aquí el crecimiento pasaba por un proceso totalmente definido.

Bajo la ley romana, el año en que un niño pasaba a ser un hombre no estaba fijado definitivamente, pero estaba siempre entre los 14 y los 17 años. En un festival sagrado para la familia que se llamaba la liberalia, se quitaba la toga llamada praetexta, que era una toga con una estrecha banda púrpura por abajo, y se ponía la toga llamada virilis, que era la toga corriente que llevaban los adultos. Entonces le llevaban sus amigos y parientes al foro, y le introducían formalmente a la vida pública. Una vez más había un día totalmente definido en el que el muchacho alcanzaba la categoría de hombre.

Cuando un chico era menor de edad a los ojos de la ley, podía ser el dueño de una propiedad considerable, pero no podía hacer ninguna decisión legal, ni estaba en control de su propia vida; se le dirigía en todo y, por tanto, para todos los efectos prácticos, no tenía más libertad que si hubiera sido un esclavo; pero cuando llegaba a ser un hombre, entraba en posesión de su herencia.

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